"...el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra..."
Hace unos días mi marido conectó TN y vimos una nota que le hicieron a una mujer que deportaron desde España. "Discriminación en España" decía el titular. Y la señora contaba que estaba junto a unos paraguayos y bolivianos a los que trataron de "negros" antes de mandarlos a casa.
Lo que intentaré hacer ahora es ser un poco objetiva, aunque no me salga, y poner las cosas desde mi punto de vista (sí, lo sé, es incoherente decir que seré objetiva cuando voy a ser subjetiva, pero bueno, soy yo).
Desde que yo llegué a España, desde el mismo aeropuerto de Barajas hasta hoy, no he encontrado ninguna persona que me discriminara por ser argentina, inmigrante o ilegal. Al contrario, cada persona que se da cuenta de dónde vengo (cosa no muy difícil) me habla maravillas de nosotros, de nuestra educación, de nuestra dulzura al hablar.... Nos han dado muchas oportunidades y todas las facilidades, nos han tratado con muchísimo respeto, nos han hecho un lugar entre ellos...
Pero volviendo a la célebre cita que inicia el post:
nosotros, argentinos, latinoamericanos, ¿como llamamos a los bolivianos y a los paraguayos, e incluso a los propios argentinos del norte??
¿O los términos "bolita" y "cabecita negra" los acuñaron los españoles???? ¿como llamamos nosotros a los inmigrantes que vinieron escapando de la guerra?? ¿¿O eso de "tano bruto" y "gallego ignorante" no lo escucharon nunca (y más de uno también lo habrá dicho)?????
Con esto no quiero decir que esté bien lo que hacen aquí, yo no soy quién para decir a quién debe dejar entrar cada uno en su casa, si se debe permitir la entrada de todo el mundo o no y cuándo se debe cerrar la puerta si la casa está llena.
Pero como reza un cartelito que los argentinos solemos colgar en todos los sitios públicos para evitar la entrada de "cualquiera":
"La casa se reserva el derecho de admisión y permanencia."
(Se admiten discrepancias)
viernes, 12 de septiembre de 2008
domingo, 7 de septiembre de 2008
80
Cuando acabo de cortarme las uñas o lavarme la cabeza, o simplemente ahora que, mientras escribo, oigo un gorgoteo en mi estómago,
me vuelve la sensación de que mi cuerpo se ha quedado atrás de mí (no reincido en dualismos pero distingo entre yo y mis uñas)
y que el cuerpo empieza a andarnos mal, que nos falta o nos sobra (depende).
De otro modo: nos mereceríamos ya una máquina mejor. El psicoanálisis muestra como la contemplación del cuerpo crea complejos tempranos. (Y Sartre, que en el hecho de que la mujer esté "agujereada" ve implicaciones existenciales que comprometen toda su vida.) Duele pensar que vamos delanten de este cuerpo, pero que la delantera es ya error y rémora y probable inutilidad, porque estas uñas, este ombligo,
quiero decor otra cosa, casi inasible: que el "alma" (mi yo-no-uñas) es el alma de un cuerpo que no existe. El alma empujó quizás al hombre en su evolución corporal, pero está cansada de tironear y sigue sola adelante. Apenas da dos pasos
se rompe el alma ay porque su verdadero cuerpo no existe y la deja caer plaf.
La pobre se vuelve a casa, etc., pero esto no es lo que yo
En fin.
Larga charla con Traveler sobre la locura. Hablando de los sueños, nos dimos cuenta casi al mismo tiempo que ciertas estructuras soñadas serían formas corrientes de locura a poco que continuaran en la vigilia. Soñando nos es dado ejercitar gratis nuestra aptitud para la locura. Sospechamos al mismo tiempo que toda locura es un sueño que se fija.
Sabiduría del pueblo: "Es un pobre loco, un soñador...".
Julio Cortázar
1963. Rayuela, De otros lados, cap. 80.
miércoles, 20 de agosto de 2008
ORO
Se me pianta un lagrimón......
Histórico: el ciclismo consiguió la primera medalla dorada para Argentina
07:27
Juan Curuchet y Walter Pérez se impusieron en la final de la prueba americana y dejaron atrás a los representantes de España y Rusia. Es el primer oro que consigue el país en ese deporte en la historia de los Juegos. "Es un hermoso mensaje para la juventud", afirmó Curuchet.
Por: Ignacio Ortelli

Lloraban Juan Curuchet y Walter Pérez. Lloraban como nunca. También Nora Vega, en la tribuna, y muchos de los argentinos que estaban en el velódromo de Lao Shan. Y tenían motivos de sobra para hacerlo. Es que la dupla argentina acababa de ganar la final de la prueba americana y de conseguir la medalla dorada que tanto se le había negado al ciclismo argentino en su historia y también al deporte de nuestro país en estos Juegos Olímpicos de Beijing.
Curuchet ya había hecho historia el sábado, al participar de la prueba por puntos y convertirse, a los 43 años y a un paso del retiro, en el único argentino en estar en seis citas olímpicas. Poco importa ahora el puesto 18° en el que terminó el marplatense y que el ganador de esa prueba fue el español Joan Llaneras, quien hoy –en dupla con Antonio Tauler- se tuvo que conformar con la de plata. Porque junto con Pérez lograron lo que ningún otro argentino pudo hacer en la historia del ciclismo. "Esto es un hermoso mensaje para la juventud, para que nunca bajen los brazos. Estoy súper feliz. Vamos Argentina todavía", dijo el marplatense, ni bien terminó la competencia. Atrás había quedado una dura batalla con los españoles y rusos (Mikhail Ignatyev y Alexei Markov), segundos y terceros, respectivamente, una larga preparación en la que Pérez se juró dar todo para que Curuchet tuviera un gran cierre de carrera: "Le prometí un regalo despedida a Juan y le advertí que íbamos a ganar una medalla", contó. Y vaya si cumplió.

"Pegamos el primer golpe y después lo defendimos con el alma y conseguimos esto que es increíble, no lo podemos creer", agregó el oriundo de San Justo, quien ahora además de disfrutar del oro deberá buscarse un nuevo compañero si quiere defender la medalla en Londres. Seguramente Pérez, de 33 años, irá por más logros, con el corazón, como lo hizo hoy. Curuchet, en tanto, seguirá aportando su sabiduría y amor por el deporte desde su lugar. Ojalá que se sepa aprovechar todo lo que tiene por enseñar, tanto adentro como afuera de un velódromo, y que no pase mucho tiempo para que un ciclista argentino nos vuelva a hacer emocionar hasta el llanto.
Histórico: el ciclismo consiguió la primera medalla dorada para Argentina
07:27
Juan Curuchet y Walter Pérez se impusieron en la final de la prueba americana y dejaron atrás a los representantes de España y Rusia. Es el primer oro que consigue el país en ese deporte en la historia de los Juegos. "Es un hermoso mensaje para la juventud", afirmó Curuchet.
Por: Ignacio Ortelli

Lloraban Juan Curuchet y Walter Pérez. Lloraban como nunca. También Nora Vega, en la tribuna, y muchos de los argentinos que estaban en el velódromo de Lao Shan. Y tenían motivos de sobra para hacerlo. Es que la dupla argentina acababa de ganar la final de la prueba americana y de conseguir la medalla dorada que tanto se le había negado al ciclismo argentino en su historia y también al deporte de nuestro país en estos Juegos Olímpicos de Beijing.
Curuchet ya había hecho historia el sábado, al participar de la prueba por puntos y convertirse, a los 43 años y a un paso del retiro, en el único argentino en estar en seis citas olímpicas. Poco importa ahora el puesto 18° en el que terminó el marplatense y que el ganador de esa prueba fue el español Joan Llaneras, quien hoy –en dupla con Antonio Tauler- se tuvo que conformar con la de plata. Porque junto con Pérez lograron lo que ningún otro argentino pudo hacer en la historia del ciclismo. "Esto es un hermoso mensaje para la juventud, para que nunca bajen los brazos. Estoy súper feliz. Vamos Argentina todavía", dijo el marplatense, ni bien terminó la competencia. Atrás había quedado una dura batalla con los españoles y rusos (Mikhail Ignatyev y Alexei Markov), segundos y terceros, respectivamente, una larga preparación en la que Pérez se juró dar todo para que Curuchet tuviera un gran cierre de carrera: "Le prometí un regalo despedida a Juan y le advertí que íbamos a ganar una medalla", contó. Y vaya si cumplió.

"Pegamos el primer golpe y después lo defendimos con el alma y conseguimos esto que es increíble, no lo podemos creer", agregó el oriundo de San Justo, quien ahora además de disfrutar del oro deberá buscarse un nuevo compañero si quiere defender la medalla en Londres. Seguramente Pérez, de 33 años, irá por más logros, con el corazón, como lo hizo hoy. Curuchet, en tanto, seguirá aportando su sabiduría y amor por el deporte desde su lugar. Ojalá que se sepa aprovechar todo lo que tiene por enseñar, tanto adentro como afuera de un velódromo, y que no pase mucho tiempo para que un ciclista argentino nos vuelva a hacer emocionar hasta el llanto.
Diario Clarín
20 de agosto de 2008
jueves, 14 de agosto de 2008
Y Dios Me hizo Mujer

Leonardo Da vinci. La Scapigliata
Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo, ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.

Sandro Botticelli. Nacimiento de Venus
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños, el instinto.

Pablo Picasso. El Sueño
Todo lo creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.
Gioconda Belli
Managua (Nicaragua) 1948
domingo, 3 de agosto de 2008
País de Infancia
Existe un país donde todo puede suceder, existe un tiempo en dónde todo es felicidad.
Donde creer es fácil y la desilusión no existe.
Donde somos reyes y princesas, dueños absolutos.
Donde la casa de al lado deshabitada en la que las amapolas crecen solas, es misterio.
Donde la Navidad es una excusa para ir a casa de los Roca y volver con las faldas llenas de golosinas.
Donde Papá Noel deja los regalos escondidos por toda la casa.
Donde los Reyes Magos asustan a la abuela.
Donde cada fiesta es una gran reunión.
Donde Doña Ofelia cambia cajas de huevos por caramelos.
Donde el pistilo de las calas se convierte en yema de huevo y los pétalos de los malvones en esmalte de uñas.
Donde las violetas crecen escondidas debajo de sus hojas y las rosas se muestran en todo su colorido.
Donde trepar las higueras y comer higos es una aventura.
Donde se puede pasar a la casa de al lado por una puerta del fondo.
Donde la libertad es dar la vuelta a la esquina e ir solos a la casa de Claudia y el Chofa.
Donde las visitas se convierten en excusas para hacer travesuras.
Donde a la hora de la siesta nos hacemos los dormidos y seguimos hablando bajito.
Donde los colchones se convierten en toboganes.
Donde tomar mate de leche nos iguala a los adultos.
Donde jugar en la calle no implica peligro.
Donde el recreo de la 11 llega con olor a leche caliente de El Amanecer.
Donde las virutas de los lápices de colores afilados se convierten en flores pegadas a una hoja.
Donde los tubos de papel vacío cobran vida en personajes de cartulina.

Existe un país donde todo es posible.
Es el País de La Casa De Mi Abuela.
Donde creer es fácil y la desilusión no existe.
Donde somos reyes y princesas, dueños absolutos.
Donde la casa de al lado deshabitada en la que las amapolas crecen solas, es misterio.
Donde la Navidad es una excusa para ir a casa de los Roca y volver con las faldas llenas de golosinas.
Donde Papá Noel deja los regalos escondidos por toda la casa.
Donde los Reyes Magos asustan a la abuela.
Donde cada fiesta es una gran reunión.
Donde Doña Ofelia cambia cajas de huevos por caramelos.
Donde el pistilo de las calas se convierte en yema de huevo y los pétalos de los malvones en esmalte de uñas.
Donde las violetas crecen escondidas debajo de sus hojas y las rosas se muestran en todo su colorido.
Donde trepar las higueras y comer higos es una aventura.
Donde se puede pasar a la casa de al lado por una puerta del fondo.
Donde la libertad es dar la vuelta a la esquina e ir solos a la casa de Claudia y el Chofa.
Donde las visitas se convierten en excusas para hacer travesuras.
Donde a la hora de la siesta nos hacemos los dormidos y seguimos hablando bajito.
Donde los colchones se convierten en toboganes.
Donde tomar mate de leche nos iguala a los adultos.
Donde jugar en la calle no implica peligro.
Donde el recreo de la 11 llega con olor a leche caliente de El Amanecer.
Donde las virutas de los lápices de colores afilados se convierten en flores pegadas a una hoja.
Donde los tubos de papel vacío cobran vida en personajes de cartulina.

Existe un país donde todo es posible.
Es el País de La Casa De Mi Abuela.
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